CLICK

PLASTIC  GUAJIRAS

News

 

 Nuestras guajiras sintéticas del XXI

 

“ … qué coño hacer con la verdad, la confianza y la compasión”

Leonardo Padura

“I laughed. Digo, me reí”

Guillermo Cabrera Infante

 

Plastic Guajiras, dispuestas para el nuevo siglo, así en spanglish, entreveradas, con la asunción de los más elementales objetos o residuos de lo cotidiano de la ciudad y del campo, vueltos tropos visuales para pensar y “sonreír” sobre la provisionalidad de todo y de todos. Con fuertes referencias de lo local, pero sin quedar ahogadas en la Isla, este dúo de jóvenes artistas: Yailyn y Amarilys, provenientes del mítico grupo femenino 609 de sus tiempos del ISA, miran y tocan y construyen su poética prosaica de la Cuba de hoy: descreída, burlona, cínica.

Un discurso que en apenas un año, vueltas a reunir, gana en propiedad y madurez y que ahora se muestra en este conjunto de obras, tras varias exposiciones personales, mordaces e incisivas en un registro que no obedece a territorio específico de lo visual, si no a las más variadas modalidades expositivas: instalaciones, cajas de luz, fotografías, objetos manipulados. Y todo ello a la vez construido con los materiales más usuales de nuestro diario entreverado de ciudad y campo –ciudades cada vez más ruralizadas- y, también, entreveradas ellas mismas –mitad humanas, mitad animales- con su cuerpo expuesto en algunas piezas: “Ama de casa”; “Jinetera”.

Hay una voluntad de contraste en todo ello y, a la par, la decisión de operar con lo híbrido para trabajar el sentido de las cosas: empella de puerco o piel de gallina como tejido; una cascada de cáscaras de huevos vueltas espumas de ola ausente; un conjunto de tapas de olla como celdas de un panal. En este devenir contrastado del trabajo con los materiales hay, además, un transgredir las fronteras de lo consabido entre lo natural y lo artificial, entre lo femenino y lo masculino, entre lo cálido y lo frío; lo abierto y lo cerrado; la firmeza y la indecisión; lo alto y lo bajo. Nada es así seguro, estable, definido; ni lo blanco es blanco, ni lo negro, negro. Recordemos ese No florecido, suave, habitado por una luz tamizada, un no que es casi un susurro, o el fotomontaje con el Faro del Morro a la entrada de la Bahía y el título de la pieza que remarca la conducta que se debe acatar o la fuente compuesta de palanganas maltratadas, el rito del agua en sus más humildes continentes, o el jaberío vaciando el mar.

Ellas nos hacen vivir con sus piezas en este nuestro mundo de hoy donde todo cambia, donde nada es lo que parece. Y esta es una realidad ambigua de aquí; pero también de allá, de todos los allá imaginables. Por eso, en “Brincando el charco” la figura kistch del cisne es quien conduce a la pasajera solitaria: una rana que asoma quizá asustadiza por el lance.

Plastic Guajiras revela con estas obras una mirada alerta e incisiva sobre nuestro diario acontecer que se consume a sí mismo en apetito voraz, con el empleo de buena parte de los recursos materiales que el propio día a día ofrece. De ahí ese homenaje al material sintético que puebla buena parte de las obras y que nos acompaña como una maldición necesaria, también así se identifican. Asistimos a un juego de camuflajes y disfraces, en un constante bregar de simulacros que celebran el oropel del vacío, la evanescencia de la esperanza y una incesante y fatigosa manera de ser.

 

Ramón Cabrera Salort

Investigador y crítico de arte.

 

 

Our synthetic guajiras of the 21st century

 

“…what the hell to do with the truth, trust and compassion”

Leonardo Padura

“I laughed. Digo, me reí”

Guillermo Cabrera Infante

 

Plastic Guajiras, ready for the new century, so in Spanglish, intermingling the assumption of the most elemental objects and daily residues of the city and the countryside, turning visual tropes to think and ¨smile¨ at the temporary nature of each and every thing. With strong local references yet without allowing themselves to remain drowned on the Island, this duo of young artists, Yailyn and Amarilys, both hail from the well-known 609 female art group from their student days at ISA, look and touch to construct their poetry-prose of today’s Cuba: skeptical, mocking and cynical.

A discourse which in just one year, working together again, has gained scope and maturity, and now after several individual exhibitions, is on display showing a series of pieces. A Scathing and incisive register that does not obey strictly visual terrain, but rather the most varied exhibition modes: installations, light boxes, photography and manipulated objects. All constructed with the most commonplace everyday materials seen in the intertwining of the city and the countryside – cities that are evermore rural and themselves mixed up– part human, part animal with their bodies exposed in certain pieces: ¨Housewife¨ ; ¨Jinetera¨ (a commonly used term to describe a local woman who sells her body to foreigners).

There is a leaning towards contrast in all of the work and at the same time, a decision to operate in a hybrid manner working through the sense of things. Pork lard or chicken skin as fabric; a waterfall made of egg shells that turn into a foam wave of emptiness, a group of pot and pan covers that form the cells of a beehive. In the onset of conflicting materials work  a transgression between boundaries of what is held as natural or artificial is also present – between masculinity and  femininity, warmth and cold, closed and openness ; steadfastness and indecisiveness, that which is high and that which is low.  Thus nothing is secure, stable or defined, neither is white truly white nor black really black.

Let us remember that which has not yet bloomed, soft and filled with gradients of light, a ¨no¨ which comes out almost as a whisper, or the fotomontage with the Morro Lighthouse at the entrance of the bay along with this piece’s title,  remarking on the behavior that a composed fountain of mistreated washbasins should have, the rite of water in its most humble containers, or the jaberío (multiple plastic bags) emptying out to the sea.

With their artworks they make us live in our contemporary world where everything changes and nothing is as it seems. And this ambiguous reality is very much from here ; but also from there and from all imaginable places. This is why in ¨Jumping in the puddle¨ a kitsch image of a swan is what leads us to a solitary path: a frog appears, perhaps feeling startled at the decision to emigrate.

Through their works Plastic Guajiras reveal an alert and cutting gaze over our daily happenings which consumes itself with a voracious appetite, partly using the material resources that the very day to day offers. From there the tribute to the synthetic materials which makes up large part of the pieces and accompany us like a sort of necessary damnation, which is also how they are identified. We witness a game of camouflage and costumes, in a constant labor of simulation which celebrate the glitter of emptiness, the evanescence of hope and a pervasively tireless nature

 

Ramón Cabrera Salort

Reseacher and art critic.

 

 

 

Durofrío en porcelana de Sèvres

 

En este sofocante mes de agosto la etapa vacacional parece implicar una disminución de muestras (por razones lógicas). Un recuento de las que han tenido lugar no nos ofrecería imágenes muy favorables sobre las artes visuales en este período estival. Sin embargo, percibimos un síntoma inesperado en Luz y Oficios: la exposición Arando en el mar del reciente proyecto Plastic Guajiras. Sus integrantes, Amarilys González Delgado y Yailín González Hernández, habían desarrollado juntas parte de sus respectivas trayectorias artísticas; pues desde el 2001 y aproximadamente hasta el 2006 formaron parte del grupo 609. Conformado por cuatro féminas, se valían de las más diversas herramientas artísticas (performance, intervenciones públicas, video-arte, instalaciones) para desarrollar obras esencialmente de trasfondo feminista.

Arando en el mar evidencia preocupaciones donde persisten problemáticas sobre género y sexualidad. Visualiza una postura crítica ante nuestra realidad; postura que en momentos se torna cínica; y que de manera más bien sarcástica manifiesta a través de los lenguajes empleados un desvelo por el devenir social, tanto del contexto más cercano, así como del global. Postura que también deja entrever ese nihilismo propio de esta época. Obras instalativas u objetuales como “Las ganas”, “Atarraya” y “Flujo”, dulcifican y embellecen con la metáfora las necesidades e involución de un pueblo, que lejos de convertirse en otras, con el paso del tiempo constituyen otro símbolo de estancamiento. Palanganas viejas reutilizadas, no para sembrar violetas como expresara Teresita Fernández; sino convertidas en una fuente de agua. Un deseo común que late fuertemente en multitudes se hace manifiesto, pero como en la “Cenicienta”, crear ilusiones no basta; y aquí la paradoja en sí misma, que nos habla de una carencia no resuelta. “Las ganas”, nos recuerda esa capacidad inventiva que nos caracteriza, casi siempre matizada con un gran sentido del humor, como si todos en potencia perteneciéramos a la ANIR[1] aunque nuestros experimentos no constituyan la solución.

“Atarraya”, sin embargo, alude a una manera primaria de obtener el alimento para el cuerpo. Pero un oficio tradicionalmente asociado al hombre, devela ahora ese carácter transgenérico de la sociedad, defendido desde la segunda mitad del siglo XX. Una red con un female touch borra límites construidos culturalmente y deconstruye roles establecidos; a la vez que remite a la paciencia cultivada o heredada, en ocasiones reflejo de una actitud de no-acción. Falda que parece adquirir vida en un remake de “Fantasía”. ¿Red o Mantel tejido? ¿Cuál será la presa?

El reciclaje de objetos también se hace patente en una hermosa pieza sensorial: “Flujo”, que una vez en el espacio, dudosamente podamos escapar de su atracción. El arte de la ilusión, la teatralidad que nos traslada a otra dimensión donde, sobre nuestras cabezas, tenemos una inmensa nube que nos baña con agua o una vulva gigante que como nave espacial nos abduce. Seducción de nuestros sentidos donde lo que parece ser, no es exactamente lo que es.

Por otro lado, “Vaciando el mar”, hace vívida la cotidianidad en un cuadro de mix media. Multifuncionalidad atribuida a un objeto que se convierte en nuestro apéndice ante la ausencia de otros. Carencia que lleva al delirium tremens, a hacer posible lo imposible en un paisaje que se transforma, se vuelve otro, permitiendo así la concreción de anhelados intereses en una realidad distinta.

“Repello fino” es expresión suma de erotismo sin necesidad de acudir a formas onduladas ni al carmín para sugerir la sexualidad femenina. Ya de por sí, en nuestro argot popular y dicharachero el término ´repello´ implica una connotación sexual y en esta ocasión, además, lo femenino ha travestido un austero y pálido muro. Haute Couture que permite la insinuación sutil, pero que también nos recuerda obras de artistas como Kerrie Peterson y Jana Sterbak que en el pasado siglo trabajaron con prendas de vestir; por ejemplo, vestidos realizados a partir de lonjas de carne de animal que simbolizaban una doble piel del cuerpo femenino: disfraz para una sociedad inquisidora, impositora de códigos de belleza o que asimismo, pudiera constituir la representación de ese cuerpo social que coacciona, clasifica y reprime; y que llevamos con nosotros.

Las fotografías en cajas de luces retoman el fenómeno de la insularidad que pende sobre nuestras cabezas. “Brincando el charco”, recrea con cierto glamour la estética kitsch que a veces parece inundarnos. Al mismo tiempo, animales arquetípicos de cuentos de hadas son los que emprenden el viaje para conquistar sueños o inician una búsqueda de transformaciones. En un ambiente bucólico y paradisíaco donde el rosa pompadourpudiera ocultar el ocre de la miseria.

En estos tiempos todos parecen construirnos reinados (los Media, la publicidad, el mercado, la propaganda, las instituciones, etc.) tan efímeros como la existencia de un merengue o como el castillo compuesto con cascarones presente en esta muestra. Ilusiones-desilusiones en un contexto donde todo está apuntalado sobre falacias y papeles amarillos; donde cuando soplas todo desaparece “Como la espuma”. Así, un ambiente intimista nos induce a la reflexión sobre esta pobreza que se reproduce como los deshechos de la obra.

En este mundo actual las “flores del mal” expiden el polen de la apatía y los contrarios históricos no parecen reconciliarse; pero ¿sólo nos queda disfrutar de la ceremonia del durofrío o vivir eternamente el martirio de Tántalo? Por otro lado, la flor hay que recorrerla y atravesarla como diría Judy Chicago, un icono del arte feminista; sin embargo, ¿realmente vale en estos momentos chapotear retóricamente sobre discursos feministas polemizados hasta la saciedad en la sociedad occidental?; ¿o valdría más, conociendo la flor hacer algo con ella?

Yarisley Medina Abreu

Doctora en ciencias del arte.

 

[1] Siglas de la Asociación Nacional de Inventores Racionalizadores.

Publicado en: Noticias ARTECUBANO, No 8,